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Podemos 24M: conflictos sí, votarlo también

Podemos 24M ¡que empiece la fiesta!Urna-Podemos

Desde mi crítico escrito sobre las elecciones internas de Podemos Terrassa he preferido mantenerme al margen de polémicas y no he publicado ninguna opinión sobre lo que ha ido aconteciendo en el partido. Principalmente porqué es complicado saber si tu opinión/crítica (por pequeño que sea su alcance) va acabar siendo positiva o dañina al partido. Y cuando lo que hay en juego es Podemos (el partido en que tantísimos tenemos depositadas las esperanzas de alcanzar una sociedad mejor y más justa) hay que pensárselo bien.

Pero las declaraciones de Monedero junto a su dimisión y una recién leída entrevista a Lola Sánchez (una de nuestras eurodiputadas) han hecho que me decida a abrir la boca de nuevo. Con una doble intención: clarificar un poco lo que a mi parecer se está cociendo realmente dentro del partido, y animar (de todas formas) a estar con el partido en las inminentes e importantes elecciones del 24 de mayo.

Para hablar de lo que se cuece me voy a apoyar en lo expresado recientemente por los dos anteriormente citados pesos pesados del partido. Que aunque difieren mucho en “cautela”, ambos hacen una parecida crítica sobre cómo el partido está perdiendo la esencia de su ser: el empoderamiento de la gente.

Monedero en su entrevista es poco claro, mide mucho sus palabras y elude preguntas directas. El politólogo básicamente culpabiliza del alejamiento de Podemos de su esencia al día a día de la política. Quejándose de cómo la partitocracia aboca a los partidos a funcionar con malas artes y da cabida a la aparición de gente que buscan la fama y el sillón, haciendo difícil a Podemos no acabar pareciéndose a los partidos que pretende substituir. Se puede desprender de sus palabras que el político con ansias de cargo y notoriedad existe también en el seno de nuestro partido y que él se ha sentido engañado y traicionado por compañeros de este perfil. Y manifiesta el mensaje de que Podemos “debe recuperar la frescura que nos llevó a nacer” y que nos diferencia de los partidos de siempre. También añade que no debemos tener prisa, ni debemos moderar el discurso. Para acabar concluyendo que alejarnos de nuestra esencia es pan para hoy y hambre para mañana.

Por su parte, Lola al hablar de nuestras tensiones internas (en su entrevista sobre los conflictos en Murcia) es clara, sincera y valiente, y no calla el otorgar responsabilidad a las cabezas pensantes del partido de lo que está acaeciendo en el mismo. Empieza la entrevista con dos frases que suscribiríamos la mayoría: “hay que ser críticos y decir cuando las cosas no se han hecho bien” y “en los objetivos estamos todos de acuerdo”. A partir de aquí asegura que para ella, después de la asamblea de Vista Alegre, la marca “Claro que Podemos” carece de sentido. Y que dicha marca del equipo de Iglesias ha creado muchísimos problemas al dar una legitimidad a ciertas personas que viene desde arriba (dedazo) y no desde abajo como se había dicho que se iba a hacer en Podemos. Añade que el nombrado dedazo ha provocado un enfrentamiento desigual entre la gente que surge de abajo y la gente que viene señalada desde arriba que ha acabado “expulsando a muchísima gente muy valiosa de los círculos”. Afirma que la forma de bregar con las diferencias debe ser en las asambleas, donde todos tengamos voz. Que le gustan más las lealtades horizontales que las lealtades hacía arriba. Y también desea, como Monedero, “que las prisas no nos hagan olvidar lo que somos”

Atendiendo a lo extraído de Monedero y Lola parece evidente que necesitamos enderezar el rumbo, un rumbo que parece se ha perdido debido a las urgencias. Pero igualmente, mientras este no se corrija, “en los objetivos estamos todos de acuerdo” y como empezaba el artículo: Podemos sigue siendo la principal esperanza de alcanzar una sociedad mejor y más justa. Somos un partido bebé y estoy más que convencido que los aciertos por parte de la criticada cúpula son inmensos al lado de sus errores. No vamos a conseguir ser todos amigos y los conflictos siempre nos acompañarán. Quizás hoy nos sintamos expulsados pero sigue siendo nuestro partido y seguro que en todas partes, tarde o temprano, volveremos a ser círculo. Si esto no sucede, bien poco (o nada) nos diferenciará de los partidos de izquierda de verdad y habrá que reinventar un nuevo Podemos.

No se puede empoderar al Pueblo sin empoderarlo, por más miedo que nos dé que el “invento” se nos venga abajo. Podemos sin su esencia no dejará de ser más de lo mismo.