activismo


Revolución modo ON

RevolucionNecesitamos una revolución racional, calmada e inteligente. Estamos en el camino (Podemos, Syriza…) pero nos queda mucho por remar.

“La impotencia vivida dentro de la cooperativa, la estafa/crisis, la reciente muerte de Kike…, no sé, pero mi espíritu quijotesco (sí, seguramente mi Yo más soñador) despertó nuevamente y miré atrás, a mi libro frustrado. Quiero abrir ojos, quiero hacer nacer una nueva chispa, que sumada a las muchas de mucha gente que tenemos alrededor, haga nacer la llama para la revolución racional que necesitamos la inmensa mayoría de los que habitamos la Tierra. No me siento un iluso. Sé que muy difícilmente con un libro o con una charla de pocas horas se puede pretender convencer al homófobo que un homosexual es una persona como cualquier otra (que no es ni un enfermo, ni un mal nacido al que se le tenga que eliminar). Sé que a quien cree en Dios difícilmente nadie lo hará cambiar de idea, por más argumentaciones en contra se le presenten. Sé que por más que los “grandes” políticos que nos gobiernan nos mientan día sí, otro también, mucha gente, al verlos en la tele dándoles la mano a otros “grandes” políticos rodeados de lujo, los sentirán poderosos y creíbles, y los volverán a votar en masa. Pero también sé que la verdad es redonda (poderosa) y que a su exposición es fácil que nuestras ideas evolucionen. Y sé que si un libro gusta, es ameno y muestra verdad, es posible que llegue a mucha gente y que esta verdad arrincone siempre un poco de ignorancia. Y la ignorancia es nuestra principal enemiga, es la base para poder engañar y someter a la gente. Lo dijo el enorme Nelson Mandela “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, y también el brillante filósofo Arthur Schopenhauer nos decía “Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de la oscuridad para brillar”.

Hace falta una revolución. Parece que hay cosas que se mueven en la buena dirección desde diferentes iniciativas populares (PAH, 15M, Anonymous, Podemos…), pero se nos siguen meando encima y diciendo que llueve. Una crisis, dicen que llueve. Una supuesta crisis donde la mayoría de los que han quedado señalados como responsables siguen muy cerca del poder, si es que no siguen ostentándolo. Eso sí, nos van diciendo que la crisis se está pasando. Estamos hartos de ver como los gobiernos (la inmensa mayoría en todo el globo) son más sensibles a los intereses de las multinacionales que a los del pueblo. Se venden y acaban siendo sus marionetas. Ejemplos de connivencia poderosos-gobernantes tenemos para aburrir. La corrupción es más que evidente en la mayoría de los gobiernos y después de toda la mierda que ha destapado la organización Wikileaks ya no nos debería quedar la menor duda de ella. Se los imputa por corrupción y raramente dimiten. Si se los condena, a menudo, son indultados. No conocen ni la empatía ni la vergüenza. Son los psicópatas de que te hablaba anteriormente. Las centrales nucleares, las guerras, el deterioro de la sanidad y la educación, los aeropuertos sin aviones…, son solo negocios para ellos y desgracia para nosotros. Vacían los bancos y nos los hacen volver a llenar a nosotros. No es ninguna tontería decir que un niño gobernaría mejor que ellos, ellos se venden al mejor postor.

Y la gran pregunta es, pues: ¿qué podemos hacer para poder acceder a un mundo mejor? ¿Qué debe hacer la humanidad para llegar a convivir en una sociedad organizada bajo valores como la cooperación, la solidaridad y el respeto, y dejar de vivir en el mundo selvático del liberalismo económico?

En un primer momento, lo lógico sería creer que en democracia el campo de juego pertinente para trabajar este cambio es el de la política. Pero cuando uno observa como los intentos de las verdaderas izquierdas para construir un mundo más humano chocan sistemáticamente con todo tipo de estratagemas sin problemas de financiación por parte de las derechas y las falsas izquierdas, uno se da cuenta que esta vía está bastante complicada. Y es que para los que tenemos subidos en la chepa no les es ningún mal negocio invertir parte de lo que chupan corruptamente desde su posición privilegiada en grandes campañas electorales, compra de tránsfugas, sobornos, extorsiones, medios de comunicación, sicarios o lo que sea necesario.

Otra opción sería la de apostar por la educación y confiar en que un día las nuevas generaciones nos saquen de la actual sinrazón. Pero entre que la situación actual clama a la urgencia y que el interés de los que mandan está más encaminado a una educación precaria que les facilite la perpetuación de la injusticia, tampoco este camino parece el más adecuado.

Y mucho de lo mismo se puede decir sobre las esperanzas de alcanzar un mundo mejor a través de sindicatos, ONGs, voluntariados y similares, porque aunque es incuestionable el valor de sus aportaciones en hacer el mundo más respirable, estas aportaciones demasiado a menudo terminan siendo solo parches temporales que vuelven a petar tan pronto como las derechas pueden, con el engaño o la violencia.

Pero, ¿y si aglutináramos y coordináramos nuestros esfuerzos en un único movimiento social transparente y participativo? ¿Y si este movimiento actuara sincronizadamente desde la calle con activismo pacífico, desde la política con un partido político representativo del movimiento y desde la economía con boicots y empresas-cooperativas amigas?

Las manifestaciones y la desobediencia de leyes injustas son acciones que pueden ser muy poderosas si están bien realizadas. A lo largo de la historia han sido innumerables sus éxitos. La desobediencia civil orquestada por Gandhi para liberar la India de la colonización inglesa posiblemente sea su ejemplo más claro.

El movimiento debe poder demostrar que es apoyado por la mayoría, no solo en la calle. Debe participar de la democracia y aspirar a ostentar las riendas del poder. No podemos limitarnos a exigir a los que gobiernan como nos deben gobernar. No necesitamos, ni nos podemos fiar, de unos intermediarios que sabemos que no persiguen los intereses del pueblo. Un partido político que nos represente, transparente y participativo, es más que viable.

La tercera pata debe ser influir en la economía. Los boicots a las grandes empresas que dirigen la política desde la sombra debe ser un objetivo claro y seguro que muy efectivo. Con estos boicots, acompañados de la potenciación y creación de cooperativas y empresas amigas al movimiento, daremos la estocada definitiva al sistema. Si desinflamos económicamente las empresas que untan los políticos, esta untamenta perderá potencia y con ella la capacidad para las grandes campañas, la compra de medios de comunicación, sobornos, etcétera.

El reto está en ir todos a una. En creernos que podemos conseguir el nuevo escenario. En superar las diferencias entre nosotros, ya que somos básicamente la misma cosa: humanos pastoreados por un número ridículo de poderosos y un número algo menos ridículo de subalternos.

En este punto, creo que es importante que se mojen el culo los que ya a menudo lo hacen, pero de una vez por todas lo hagan coordinados y unificados (intelectuales, activistas, artistas-intelectuales, científicos, periodistas…). Ellos deben ser nuestra voz, los líderes del movimiento. La unificación de todo tipo de voluntariados, ONGs, sindicatos y entidades en general deben empezar a otorgar el músculo que necesitamos para dar la vuelta a la realidad.

Estamos de acuerdo en lo esencial: basta de gobiernos que defiendan los intereses de las multinacionales y de los poderosos por encima de los de las personas. Ya habrá tiempo para discutir aquello en lo que no estemos de acuerdo una vez lo esencial esté conseguido. Somos el 99% de la población los interesados en cambiar las cosas y el 100% a medio-largo plazo. Y esto es así porque para un animal social como el humano es con la cooperación, la solidaridad y el respeto que se llega a las más altas cotas de bienestar y prosperidad, y no con el individualismo y el engaño.”

Nota: Texto extraído, íntegramente, de “Revolución Racional G2″.


Activismo modo ON

anticapitalistes.netCon una política a rebosar de corrupción y engaño, el activismo debe ser nuestra punta de lanza para cambiar las cosas.

“Pasados estos siete años, sin embargo, no he cambiado en seguir teniendo muy claro que debemos conseguir de una vez por todas que el pueblo sea realmente representado por su gobierno. Vamos, que hay que cambiar el mundo.

Pocos meses después de autoeditarme 500 libros-fiasco (allá el 2006) fui desistiendo de participar en este cambio con el “granote” de arena que tenía que ser mi obra y, como ciudadano concienciado, me tuve que conformar con aportar todos los modestos granitos que creí interesantes y que no me eran demasiado molestos de sumar:

  • Cambiando de banco/caja. (Dejar el banco que desahucia familias por una sociedad cooperativa de crédito.)
  • Evitando las autopistas de peaje. (Me parece bastante evidente que no hay nada de limpio entre los que las gestionan y los políticos con los que acuerdan las condiciones de explotación.)
  • No utilizando PayPal. (Boicotearon Wikileaks.)
  • No Windows, no Apple y sí Linux (sistema operativo bandera de lo que es el compartir y la transparencia).
  • Comprando siempre que me va bien en cooperativas y tiendas de comercio justo.
  • Menos consumismo y además reducir, reutilizar y reciclar…
  • Votando y haciéndolo a partidos de izquierda. (¡No al PSOE! Ya nos ha demostrado demasiadas veces que no está por verdaderas políticas de izquierda. En realidad representa los intereses de los ricos como un partido de derechas más. Entre PSOE y PP podríamos decir que nos hacen la representación del policía bueno y el policía malo, siendo ambos muy amigos de los poderosos. Lo podemos entender así, sin demasiada dificultad, parando la oreja a Wikileaks o a Salvados. El programa de Salvados “Fraude rico, fraude pobre” es excelente para denotarlo.)
  • Concienciando la persona poco concienciada que hay que ser un ciudadano concienciado.

Seguí así durante meses, de hecho, años, hasta que Marc me presentó “Som Energia” pasándome el enlace del programa de TV3 “Latituds” que hablaba sobre ello. Se trata de una cooperativa de energías renovables sin ánimo de lucro que tiene como objetivo producir energía verde para sus socios, al tiempo que pretende cambiar el sucio y peligroso modelo energético actual.

La idea de formar parte de la cooperativa me entusiasmó y no tardé mucho en hacerme socio y también en querer colaborar en ella como miembro activo. De los granos de arena me sentía pasar a las paladas de arena. Desde “Som Energia” me siento luchar a favor del medio ambiente y de la gente. Lucho en contra del cambio climático, de las centrales nucleares y de sus más que temibles posibles accidentes, y en contra de las opacas y abusadores eléctricas. Es interesante saber, en este punto, que “casualmente” dos de las mayores eléctricas españolas tienen “adornado” su consejo de administración con ex jefes de estado, cobrando una pasta gansa: Felipe González (PSOE) está en Gas Natural y Aznar (PP), en Endesa. La verdad es que con esta clase de “casualidades” uno no puede sorprenderse de las políticas en contra de las renovables. Porque el gobierno, lejos de tratar de impulsar el modelo energético que realmente interesa a su pueblo, solo hace que poner más y más palos a las ruedas de su desarrollo. Es bastante claro que la relación entre el gobierno y las empresas interesadas en mantener el sucio y peligroso modelo actual es más que buena. La teoría de las puertas giratorias (personas que hoy hacen leyes y mañana se aprovechan de ellas desde el sector privado o viceversa) es muy evidente en este sector económico. Vamos, que dentro de la cooperativa me puedo sentir aportando paladas de arena, pero al mismo tiempo no dejo de observar como desde el Congreso de los Diputados unos ventiladores gigantes me la tiran a los ojos. Hay que ir a la yugular del problema.”

Nota: Texto extraído, íntegramente, de “Revolución Racional G2″.


Despertando (camino al activismo)

despertadorLa NO legalización de las drogas es solo uno de los muchos sin sentidos de nuestra sociedad (aborto, homosexualidad, eutanasia, prostitución…)

“Era una tarde de marzo del 99 cuando todo empezó a rodar. Había consumido una más de las habituales tarde-noche sin ensayo en el local de mi colla castellera y después de las conversaciones banales, partidas de ajedrez y los inevitables porros, Kike y yo quedábamos como últimos representantes del grupito de amigos. Perezosos, estábamos sentados cómodamente en la terraza ante unas birras, casi inmóviles, cuando Kike abrió la boca y me acercó un diario.

–¿Has leído esto? –dijo indicándome un artículo minúsculo.

Durante unos segundos volvimos al silencio mientras yo leía la noticia. Se trataba de las conclusiones de un informe holandés en el que se apuntaba la legalización de las drogas “blandas” como causa de una sensible reducción de consumidores jóvenes del país. La droga había perdido gran parte de su atractivo transgresor.

–¡¿Qué más necesitan?! –exclamé indignado–. ¿Qué más, para darse cuenta que prohibir no es ninguna solución?

–Es que no sólo no soluciona nada, sino que empeora las cosas –añadió Kike–. Son unos hipócritas, amigo Pau. Todo el mundo sabe que el tabaco y el alcohol también son drogas, y no mejores que los porros, y en cambio no prohíben ni su publicidad de una vez por todas…

–Y es que igualmente, ¿qué les importa lo que yo me haga a mí mismo? ¿No soy libre y adulto? ¡Mientras no moleste a nadie, que no me toquen los huevos! Está bien que informen pero… ¿qué se consigue prohibiéndolas?

–Suben los precios, te venden mierda, hay peña que acaba robando, si pillas un mal viaje te lo comes antes solo en casa que atreverte a ir a urgencias, marginación…

–En la misma línea –lo volví a arrollar– ¿por qué no prohíben los encierros de Pamplona? ¿O es que nos hacen de mamá aleatoriamente?

De repente nos habíamos animado y, mientras Kike se metía la mano en el bolsillo en busca de la piedra, fui a pedir un nuevo par de cervezas.

–Siempre es la pasta amigo Pau, ¡la pasta! –me disparó sólo volver a poner el culo en la silla.

–Seguro, pero lo que no comprendo es que a finales del siglo XX aun nos la metan doblada como si fuéramos borregos. ¿No hemos aprendido nada del fiasco de la “ley seca”? O qué me dices de la hipocresía con la eutanasia: te obligan a seguir viviendo contra tu voluntad, porque la vida es preciosa, sagrada y bla, bla, bla… y mientras tanto, en muchos de esos mismos países, se aplica la pena de muerte. Es realmente nauseabundo.

Con algún lapsus provocado por los petas fuimos añadiendo otros temas a la conversación como la prostitución, la homosexualidad y el aborto. No podíamos entender la sinrazón de la sociedad para buscar problemas donde no los había. ¿Qué problema podía haber en la compra de servicios sexuales entre personas adultas? ¿O qué sentido tenía prohibir a una pareja homosexual el derecho al matrimonio o a la adopción? ¿Tanta era la importancia de lo que nos colgaba o dejaba de colgar? ¡¿O cómo se podía obligar a alguien a convertirse en responsable de un bebé no deseado para salvaguardar un grupo de células sin conciencia?! Estuvimos dándole vueltas para encontrar donde cojones fallaba el “vive y deja vivir” pero sólo conseguimos hacernos crecer la mala leche.

Finalmente, se nos invitó a largarnos del local y poco después, bastante tocado, llegaba a la cama. Esa noche sin embargo, el sueño aún tendría que esperar. Fue casi sólo cerrar los ojos que de repente una idea me desveló. Por más que la realidad me llevara la contraria, después de la charla con Kike me sentía más seguro que nunca en tener la razón y la quería chillar a aquel mundo que encontraba extrañamente irracional o dormido. ¡Quería ser escritor! Y eufórico, me pasé un buen par de horas vertiendo en la primera libreta que encontré tanto las ideas discutidas aquella noche como algunas otras nuevas.”

Nota: Texto extraído, íntegramente, del libro “Revolución Racional G2”. En dicho libro no se hace apología de las drogas, bien al contrario.