Archivo por días: 2 marzo, 2015


Despertando (camino al activismo)

despertadorLa NO legalización de las drogas es solo uno de los muchos sin sentidos de nuestra sociedad (aborto, homosexualidad, eutanasia, prostitución…)

“Era una tarde de marzo del 99 cuando todo empezó a rodar. Había consumido una más de las habituales tarde-noche sin ensayo en el local de mi colla castellera y después de las conversaciones banales, partidas de ajedrez y los inevitables porros, Kike y yo quedábamos como últimos representantes del grupito de amigos. Perezosos, estábamos sentados cómodamente en la terraza ante unas birras, casi inmóviles, cuando Kike abrió la boca y me acercó un diario.

–¿Has leído esto? –dijo indicándome un artículo minúsculo.

Durante unos segundos volvimos al silencio mientras yo leía la noticia. Se trataba de las conclusiones de un informe holandés en el que se apuntaba la legalización de las drogas “blandas” como causa de una sensible reducción de consumidores jóvenes del país. La droga había perdido gran parte de su atractivo transgresor.

–¡¿Qué más necesitan?! –exclamé indignado–. ¿Qué más, para darse cuenta que prohibir no es ninguna solución?

–Es que no sólo no soluciona nada, sino que empeora las cosas –añadió Kike–. Son unos hipócritas, amigo Pau. Todo el mundo sabe que el tabaco y el alcohol también son drogas, y no mejores que los porros, y en cambio no prohíben ni su publicidad de una vez por todas…

–Y es que igualmente, ¿qué les importa lo que yo me haga a mí mismo? ¿No soy libre y adulto? ¡Mientras no moleste a nadie, que no me toquen los huevos! Está bien que informen pero… ¿qué se consigue prohibiéndolas?

–Suben los precios, te venden mierda, hay peña que acaba robando, si pillas un mal viaje te lo comes antes solo en casa que atreverte a ir a urgencias, marginación…

–En la misma línea –lo volví a arrollar– ¿por qué no prohíben los encierros de Pamplona? ¿O es que nos hacen de mamá aleatoriamente?

De repente nos habíamos animado y, mientras Kike se metía la mano en el bolsillo en busca de la piedra, fui a pedir un nuevo par de cervezas.

–Siempre es la pasta amigo Pau, ¡la pasta! –me disparó sólo volver a poner el culo en la silla.

–Seguro, pero lo que no comprendo es que a finales del siglo XX aun nos la metan doblada como si fuéramos borregos. ¿No hemos aprendido nada del fiasco de la “ley seca”? O qué me dices de la hipocresía con la eutanasia: te obligan a seguir viviendo contra tu voluntad, porque la vida es preciosa, sagrada y bla, bla, bla… y mientras tanto, en muchos de esos mismos países, se aplica la pena de muerte. Es realmente nauseabundo.

Con algún lapsus provocado por los petas fuimos añadiendo otros temas a la conversación como la prostitución, la homosexualidad y el aborto. No podíamos entender la sinrazón de la sociedad para buscar problemas donde no los había. ¿Qué problema podía haber en la compra de servicios sexuales entre personas adultas? ¿O qué sentido tenía prohibir a una pareja homosexual el derecho al matrimonio o a la adopción? ¿Tanta era la importancia de lo que nos colgaba o dejaba de colgar? ¡¿O cómo se podía obligar a alguien a convertirse en responsable de un bebé no deseado para salvaguardar un grupo de células sin conciencia?! Estuvimos dándole vueltas para encontrar donde cojones fallaba el “vive y deja vivir” pero sólo conseguimos hacernos crecer la mala leche.

Finalmente, se nos invitó a largarnos del local y poco después, bastante tocado, llegaba a la cama. Esa noche sin embargo, el sueño aún tendría que esperar. Fue casi sólo cerrar los ojos que de repente una idea me desveló. Por más que la realidad me llevara la contraria, después de la charla con Kike me sentía más seguro que nunca en tener la razón y la quería chillar a aquel mundo que encontraba extrañamente irracional o dormido. ¡Quería ser escritor! Y eufórico, me pasé un buen par de horas vertiendo en la primera libreta que encontré tanto las ideas discutidas aquella noche como algunas otras nuevas.”

Nota: Texto extraído, íntegramente, del libro “Revolución Racional G2”. En dicho libro no se hace apología de las drogas, bien al contrario.